Las parálisis periféricas son las pérdidas de capacidad de movimiento ocasionadas por la lesión de un nervio en una parte de su trayecto desde la medula espinal hasta los músculos. Existe un grupo de nervios que salen directamente del cráneo, son los pares craneales y tienen su origen en el tronco del encéfalo. El par craneal que se lesiona con más frecuencia es el Nº VII, el nervio facial que se encarga de la inervación de los músculos de una hemicara y de la sensibilidad gustativa de la mitad anterior de la lengua.

PARALISIS FACIAL

¿Cuáles son las causas de la Parálisis Facial?

La parálisis facial más frecuente es de causa desconocida y tiene un carácter benigno (85% de los casos), es decir que el porcentaje de recuperación es del 90% en cuatro semanas. Se conoce como PARALISIS FACIAL IDIOPATICA, PARALISIS DE BELL o PARALISIS FACIAL AFRIGORE.

La auténtica parálisis facial idiopática tiene una recuperación del 90% en torno a las tres o cuatro semanas. Muchos de los pacientes con parálisis facial idiopática se recuperan en este tiempo de forma espontánea sin ser necesario mediar tratamiento. El problema reside en que muchas veces el diagnóstico es incierto, y puede haber causas externas que hagan que la parálisis sea más larga y de recuperación tórpida. Pese a ser diagnosticado de una parálisis de Bell, aparentemente benigna y de recuperación espontanea, es recomendable contar con el apoyo del fisioterapeuta desde el inicio del proceso. Posiblemente con tres o cuatro sesiones nos asegurarnos de que hacemos los ejercicios correctamente y que el proceso sigue su curso adecuado hasta la recuperación completa. En caso de estar frente a una evolución lenta o larga habremos ganado un tiempo importante para el proceso de recuperación.

Le sigue en frecuencia, aunque a bastante distancia (10% de los casos), la parálisis facial producida por el herpes zoster. El herpes zoster es una manifestación secundaria del virus de la varicela, una vez que hemos superado la enfermedad, los virus pueden quedar en estado latente en los ganglios nerviosos, y aprovechar un bajada de defensas del organismo para multiplicarse por el trayecto de ese nervio. Cuando esto ocurre en el nervio facial, que es un nervio principalmente motor, produce un parálisis más grave que la parálisis idiopática, dolor intenso en la región de la oreja y las características ampollas dentro del pabellón auditivo., muchas veces se acompaña de síntomas de nervios adyacentes, pudiendo provocar pérdida de audición o vértigos. El tratamiento médico precoz es fundamental para reducir el daño del nervio. Se conoce como SINDROME DE RAMSEY-HUNT.

En el síndrome de Ramsay-Hunt el daño de nervio depende del tiempo que el virus este atacando el nervio, es decir del tiempo que pase del inicio de los síntomas hasta que se instaura el tratamiento médico que detiene la multiplicación del virus. Cuando este periodo es menor a los 3 días el 70% de los pacientes consiguen una recuperación completa. Cuando la atención médica es después de estos tres días la tasa de recuperación se reduce al 50% de los pacientes. Cuanto más grande es la lesión mayor es el riesgo de sincinesias y más importante es el tratamiento fisioterápico durante la reinervacion. El proceso puede durar semanas o meses en recuperarse y la recuperación puede ser parcial en las lesiones más graves.

Por ultimo tenemos otras lesiones (5% de los casos) producidas por tumores, fracturas o lesiones derivadas de intervenciones quirúrgicas, especialmente en la región del peñasco del hueso temporal. Se trata de una zona muy estrecha donde confluyen muchas estructuras, cualquier inflamación o compresión en esta zona puede producir una parálisis facial. La aparición de tumores en el tronco del encéfalo o regiones próximas puede hacer necesario incluso la resección quirúrgica del nervio para salvar la vida del paciente. La intensidad del daño indicará la posibilidad de recuperación y el pronóstico (ver lesiones de nervios periféricos). En ocasiones son necesarias intervenciones quirúrgicas reparadoras para intentar una reinervación parcial.

Cuando un nervio sufre una rotura completa es necesaria la reparación quirúrgica para establecer nuevos canales que sirvan de guía para el crecimiento del nervio desde el lugar de la lesión. En ocasiones existe una pérdida de una porción del nervio y es posible reemplazarla por un injerto de un nervio de otra parte del cuerpo. Existen diversas técnicas quirúrgicas que se utilizan en la reconstrucción del nervio facial, las más destacadas son:

1.- Anastomosis del hipogloso-Facial: Se trata de unir otro nervio (el hipogloso) a la parte distal del facial lesionado. En esta solución quirúrgica crecerán por el nervio facial axones de las neuronas que pertenecen a otro nervio con otras funciones. Es por ello especialmente importante el trabajo de fisioterapia para conseguir una adecuada reeducación funcional.

2.- Cross Over: Se trata de la colocación de un injerto nervioso desde el nervio facial del otro lado y que atraviesa la cara (también se conoce como “transface”), frecuentemente bajo el labio superior. Los axones de las neuronas del nervio facial contralateral crecerán por estos conductos y necesitaran un tratamiento fisioterápico adecuado que le ayude a dar una función adecuada a estas nuevas conexiones. .

¿Qué hace la fisioterapia en la parálisis facial?

Los músculos de la cara son diferentes a todos los demás en características y función y por ello su inervación también lo es. Los músculos de la cara no unen dos huesos moviendo una articulación, sino que tienen el origen y el fin en la piel de la cara. Tienen una función muy importante en la comunicación no verbal, representan nuestros estados de ánimo, y muestran aquello que queremos expresar. Lógicamente no tiene nada que ver con el movimiento que realiza un musculo de la pierna o el brazo y las conexiones con el sistema límbico, que maneja nuestras emociones, y las áreas de comunicación verbal son muy importantes. Los músculos de la cara también participan de forma importante en el manejo de los alimentos en la boca, la fase masticatoria de la deglución. Y por supuesto el control de la salida del aire durante la locución verbal y la pronunciación labial. Por lo tanto expresión no verbal, alimentación y expresión verbal pueden verse afectadas en las parálisis faciales. La función principal de la fisioterapia en las parálisis faciales es mantener y estimular el funcionamiento de las áreas cerebrales que controlan el movimiento facial para que dirijan el crecimiento de sus axones hacia una reinervacion lo más completa compleja y eficaz posible.

No hay ningún tratamiento que haya demostrado que aumenta la velocidad de reinervacion, pero sí sabemos que los pacientes que no reciben tratamiento de fisioterapia tienen más probabilidad de tener complicaciones secundarias:

  • Sincinesas, se trata de movimientos simultáneos de varios músculos de la cara al intentar un movimiento, por ejemplo al abrir la boca se cierra el ojo o se eleva la ceja
  • Rigidez contralateral: Los músculos de la hemicara del lado sano no tienen un anclaje firme en el lado afectado y muchos se encontrar en estado de acortamiento permanente, es necesario realizar un mantenimiento de la elasticidad de esa musculatura para evitar que aparezcan retracciones.

El tratamiento que ha demostrado mayor eficacia en evitar estas complicaciones, y aumentar el porcentaje de recuperación, son los ejercicios individuales realizados con el fisioterapeuta frente al espejo.

Algunas técnicas utilizadas en otro tipo de parálisis periféricas NO son recomendadas a día de hoy para el tratamiento de la parálisis del nervio facial como por ejemplo la electroestimulación, ya que ha demostrado una mayor incidencia en los cuadros de sincinesia.

En parálisis de larga evolución o recuperación parcial será necesaria la colaboración del Logopeda para establecer medidas compensatorias y estrategias de pronunciación y control del habla.